
DEATHLOOP
DEATHLOOP ya está disponible y aquí tenéis unos cuantos consejos para principiantes
DEATHLOOP
La isla de Blackreef os está esperando.
Descubrid el misterioso pasado de Colt, acabad con los Visionarios y romped el bucle temporal que mantiene la isla y a todos sus habitantes atrapados en un ciclo eterno de violencia y desenfreno. Y, si resulta que el desenfreno es lo vuestro, jugad en la piel de Julianna, la rival de Colt, e invadid su partida para derrotarle y mantener el bucle en marcha. DEATHLOOP ya está disponible en PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC, y también está disponible para los suscriptores de PlayStation Plus (Extra y Premium) y Xbox Game Pass (consolas y PC).
Poneos al día con todo lo que necesitáis saber sobre DEATHLOOP aquí.
¿Listos para tachar a unos cuantos Visionarios de la lista? Aquí os dejamos unos consejos útiles.
Pensad bien cuándo lanzaros a por todas y cuándo no: a veces, vuestra supervivencia dependerá de que seáis capaces de apostar por tácticas nuevas. En cuanto hayáis desbloqueado la habilidad de retomar de Colt, dispondréis de dos oportunidades antes de tener que reiniciar el día. Morid una vez (o dos) y podréis retomar la aventura donde la dejasteis para probar una estrategia diferente. A veces, lo mejor es evitar una pelea para buscar mejor equipo. Las cargas de retomar se recuperan entre periodos del día y también cuando acabáis con una Julianna invasora.
Las armas lo son todo: siempre deberíais andar buscando mejor equipo. El color del icono de las armas indica su calidad, y las armas moradas y doradas son la flor y nata del juego. Estas vienen con ventajas especiales que pueden cambiar completamente su rendimiento. Además, cuanto más alta sea la calidad, más espacios para ingenios tendrá el arma, así que podréis darle aún más potencia. Los ingenios están repartidos por toda la isla, y algunos tienen efectos muy significativos. Los hay que potencian vuestros propios atributos y habilidades, mientras que otros sirven para mejorar armas.
Bloque a bloque: vuestro arsenal no es simplemente las armas que llevéis encima. Cuando os enfrentéis a los Visionarios, podréis arrebatarles sus bloques, unos objetos extraños que otorgan habilidades sobrenaturales como la posibilidad de teletransportarse, superfuerza, invisibilidad y mucho más. Cada bloque cuenta con cuatro mejoras que potencian sus efectos. Si matáis a un Visionario una vez, os llevaréis su bloque, y las siguientes veces que acabéis con él, soltará las mejoras asociadas.

Me lo quedo: cuando consigáis un arma o una habilidad que os encanten, seguro que os entran ganas de conservarla. Por suerte, aprenderéis a hacerlo casi al principio de vuestra aventura. En cuanto desbloqueéis la posibilidad de acumular residuo, podréis gastarlo para conservar vuestros poderes, armas e ingenios entre ciclos. La mejor forma de conseguir esta sustancia es derrotar a objetivos clave, como los Visionarios. Además, encontraréis objetos extraños y resplandecientes por toda la isla de los que podréis extraer residuo. Este no se conserva entre bucles, así que aseguraos de gastarlo. Si morís y utilizáis retomar para volver a la vida, solo tendréis que volver al lugar donde estuviera vuestro cadáver y reabsorber el residuo perdido.
Seguid las pistas: a medida que vayáis avanzando, descubriréis información sobre los ocho Visionarios por toda la isla. El objetivo del juego es dar con el orden y las circunstancias perfectos para acabar con ellos en un día. Eso sí, para conseguirlo, tendréis que aprender un montón sobre los Visionarios: sus rutinas, secretos, puntos fuertes... Toda la información que vayáis descubriendo sobre ellos quedará almacenada automáticamente en pistas que podréis consultar en cualquier momento. Con el tiempo, las pistas os servirán casi como instrucciones paso a paso para acabar con los Visionarios. Podéis investigar las pistas en el orden que queráis y activar o desactivar los marcadores correspondientes en cualquier momento.

Hay que tomarse la vida con calma: una ventana abierta, una conversación ajena, una puerta discreta... A medida que vayáis explorando Blackreef, encontraréis numerosos secretos, códigos, pistas y otros detalles sobre los diferentes distritos y los periodos del día. Puede haber información importante en cualquier parte, así que mantened los ojos (y los oídos) bien abiertos.
Hackeando, que es gerundio: vuestra querida hackomática será una de las primeras cosas que consigáis en el juego. Familiarizaos con su funcionamiento a la de ya. Después, empleadla para hackear dispositivos electrónicos, como torretas, cámaras, elementos de distracción e incluso radios de exploradores, y usadlos para vuestros fines. Una vez que hayáis hackeado un dispositivo, no hay vuelta atrás: seguirá estando de vuestra parte hasta que abandonéis el distrito. Además, los efectos de la hackomática atraviesan las superficies de cristal: si podéis verlo, podéis hackearlo. Si tenéis suerte, tal vez incluso encontréis un ingenio que hace que los dispositivos hackeados se conviertan en bombas. Para saber más, echad un vistazo a nuestro artículo sobre armamentos.

Marcado y hundido: aseguraos de marcar a vuestros enemigos para no perderlos nunca de vista. Aprendeos sus rutas de patrulla y esperad a que estén en el lugar idóneo para acabar con ellos. Centrarse en los enemigos marcados otorga más información sobre sus tendencias en combate y el tipo de equipo que llevan encima. Los enemigos que tengan equipo especialmente bueno resplandecerán ligeramente.
Ante la duda, destrucción: ¿estáis entre la espada y la pared? ¿Tenéis que separar a un grupo de enemigos para poder con ellos? Probad a lanzar una botella de cristal o a hackear dispositivos estrepitosos, como las cabinas telefónicas. Los eternalistas se distraen con facilidad y se marcharán a investigar el jaleo.