
DOOM® Eternal
Los 5 mejores jefes de DOOM - N.º 1: el ciberdemonio
DOOM® Eternal
*Las batallas contra jefes pueden servir para distintas cosas en los juegos.
Pueden cambiar el ritmo y, muchas veces, el escenario; pueden hacer las veces de interludio entre capítulos; pueden servir como hitos para la progresión de las habilidades y garantizar que los jugadores estén listos para los retos que les esperan; incluso pueden suponer una especie de respiro en el que el jugador solo tendrá que enfrentarse a un único enemigo.*
Con el universo DOOM y sus muchos jefes pasa lo mismo... con la única diferencia de que, además, sirven para poner la piel de gallina a los jugadores con una chulería realmente infernal.
1. El ciberdemonio
El ciberdemonio ha sido un enemigo aterrador desde su debut en el primer DOOM, donde hacía de jefe final del episodio 2: The Shores of Hell. Pero es en DOOM (2016) donde el brutal coloso brilla con luz propia.
La batalla se pone seria desde el primer momento. Nada más abrir una puerta gigantesca, el Slayer se encuentra frente a frente con el ciberdemonio, que lo agarra del cuello y lo lanza al interior de una sala en penumbra. Cuando se encienden las luces, tenemos la ocasión de ver al fin a la aterradora criatura: cuatro brillantes ojos, unas mandíbulas llenas de colmillos afilados como navajas, un par de cuernos desgastados en mil batallas... Ah, y un lanzamisiles donde debería haber un brazo.
Lo que viene a continuación es una gloriosa danza macabra donde el Slayer y el demonio corren y se esquivan en círculo buscando la ocasión de asestarse un golpe devastador. El ciberdemonio carga, da pisotones y nos bombardea con tres tipos distintos de descargas, mientras nosotros asistimos a un dramático descenso de nuestras reservas de munición y tratamos por todos los medios de sacar el máximo partido a cada disparo. Y encima, cuando parece que todo ha terminado..., resulta que no es así. Nuestro enemigo regresa con habilidades aún más letales que complican todavía más el asunto.
Cuando la batalla termina por fin, el Slayer le da la puntilla al ciberdemonio reventándole el cráneo con uno de sus propios cuernos. ¿Truculento? Desde luego. ¿Satisfactorio? Uf, ya te digo.