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DOOM® Eternal

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25 de mayo de 2019

Un cuerpo DOOM (parte 3A) – Abdominales emblemáticos

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*Las súper escopetas y las motosierras están muy bien, pero la herramienta más precisa y eficaz para destruir demonios es el propio DOOM Slayer.

Aunque (afortunadamente) no nos vemos en la necesidad de descuartizar demonios a mano, podemos analizar científicamente el físico formidable de nuestro protagonista y aplicarlo a nuestro propio cuerpo. ¡Bienvenidos a Un cuerpo DOOM!*

“Emblemático” es una palabra que, a fuerza de usarla, corre el peligro de perder su significado. Una creación puede ser famosa, conocidísima e incluso una obra maestra, pero, para alcanzar el estatus de emblemática, tiene que superar la prueba del paso del tiempo.

¿La portada del primer DOOM? Eso es algo emblemático. La obra del extraordinario artista Don Ivan Punchatz, con la famosa pose de determinación del marine y la aullante masa de demonios que se cierne sobre él sobre un fondo de estridentes rojos y naranjas marcianos, ayudó a DOOM a vender millones de unidades en los 90 y, todavía hoy, sigue fresca en la mente de los fans.

Por no hablar de esos abdominales. O sí, hablemos de ellos. Más allá de la chulería pura que emana de todos los protagonistas de esta imagen, los visibles músculos abdominales del marine expresan un aspecto importante de DOOM. Sí, los demonios están decididos a reducir a nuestro protagonista a una masa sanguinolenta, pero ¿sabéis una cosa? ¡Para conseguirlo tendrán que vérselas con una masa de músculos de acero!

El núcleo del core

Más allá de la estética, lo cierto es que una sección abdominal en condiciones ayuda a cualquier DOOMguy que se precie, no importa si es la versión marine de 1993 o el Slayer de nuestros tiempos, a acabar con éxito su cruzada contra los demonios. Como en anteriores ocasiones, nos hemos reunido con el especialista en fitness Phillip Durity para saber más cosas sobre la impresionante zona central del cuerpo del Slayer y los beneficios que le reporta.

“La mayoría de la gente piensa que el core es un solo músculo —nos dice—. Sin embargo, la región abdominal está formada por varios músculos que desempeñan un papel esencial en su funcionamiento”. Tres grandes músculos planos conforman una parte muy significativa del core: el recto abdominal, el transverso abdominal y los oblicuos.

El recto abdominal es el músculo más reconocible del core, pues es el que aloja la “tableta de chocolate” cubierta de demoníacos arañazos de nuestro DOOMguy. Aunque a veces cuidamos esta zona simplemente por razones estéticas, sin realizar un entrenamiento plenamente funcional, sigue siendo clave para la estabilidad del core y la movilidad del tronco. El Slayer no puede permitirse el lujo de sufrir una contractura de torso cada vez que gira ciento ochenta grados para agarrar a un imp que se le acerca por la espalda con perversas intenciones.

Por su parte, el transverso abdominal es el que tiene capas más profundas de los tres, y cumple una función esencial tanto en la estabilización del core como, por prosaico que pueda sonar, en la protección de las tripas. Posiblemente sea gracias a él que el marine de la portada del DOOM de 1993 no ha sucumbido al enorme corte que tiene en el estómago (sumado al hecho de que todos los protagonistas de DOOM son muy duros de pelar, claro).

Por último, los oblicuos están formados por dos músculos situados junto a los laterales del torso, uno interno y otro externo, que nos ayudan a girar el tronco. También sirven para inclinarlo en lateral, lo que, como podéis ver en esta recreación de 2016 de la obra clásica, permite al Slayer levantar en vilo a los malintencionados imps de los que acabamos de hablar para darles su merecido castigo desde cerca.

Ahora que ya sabemos lo que tiene el Slayer en la zona abdominal, ¿qué podemos hacer para convertir la nuestra en una digna imitación de la que se ve en la portada? Podéis descubrirlo en la próxima edición de Un cuerpo DOOM, donde analizamos en profundidad las mejores rutinas para reforzarla.

AVISO LEGAL: consultad siempre a un médico antes de realizar cualquier programa de ejercicios o actividad física intensa. Deteneos inmediatamente si sentís debilidad, mareo o dificultad para respirar mientras hacéis ejercicio. Presentamos esta serie con fines de entretenimiento, por lo que no equivale al asesoramiento de cualquier profesional de la salud. ZeniMax Media y sus asociados no se hacen responsables por cualquier daño que pueda resultar de intentar realizar los ejercicios que aparecen en este sitio web.

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Parker Wilhelm

Content Manager