
DOOM® Eternal
¿Sabíais que...? ¡Tira daño!
DOOM® Eternal
*Con 25 años de trayectoria, es de esperar que una saga como la de DOOM esté repleta de curiosidades y datos divertidos.
Afortunadamente, no hace falta ser el fan más entregado del planeta ni tener contactos entre los desarrolladores para conocer los detalles más apasionantes. ¡Para eso estamos nosotros!*
¿SABÍAIS QUE...?
El daño en DOOM (1993) se calcula como en los juegos de rol de mesa
Algunos de los miembros del Slayers Club ya conocen la influencia de Dungeons & Dragons en el primer DOOM. Sin embargo, pocos saben que el shooter primigenio tiene otro vínculo con los juegos de rol de mesa: el sistema de daño.
¿Os habéis fijado en que, a veces, hacen falta dos disparos de pistola para acabar con un soldado zombi y otras, tres? La diferencia, aunque pequeña, se debe a que, en el primer DOOM, el daño de las armas y los demonios se calcula utilizando un sistema de constantes y valores aleatorios. O, para que lo entendáis, una tirada de dados.
DOOM (1993) tiene un generador de números pseudoaleatorios que, utilizando una tabla estática de 256 bytes, insufla variabilidad a diversos sistemas del juego (comportamiento de los enemigos, parpadeo de las luces, efectos de sonido y daño de los ataques). Para ver cómo funciona DOOM sin él, el ingeniero informático Johnathan Dowland grabó un vídeo del juego ejecutado de forma determinista con resultados fascinantes:
Si volvemos al ejemplo de la pistola y el soldado zombi, el arma utiliza una fórmula que coge una cantidad aleatoria de daño y la multiplica por una constante. Más concretamente, esto se expresa del siguiente modo en lenguaje de programación: “random(1,3)*5”, lo que significa “escoge un número entre uno y tres y multiplícalo por cinco” cada vez que la pistola alcanza a su blanco.
¿Significa esto que DOOM es un juego de azar? ¡En absoluto! El soldado zombi tiene una cantidad fija de salud, y la diferencia entre sacar solo unos (un 3,7 % de probabilidades, por cierto) y causarle siempre el máximo daño es de dos tiros frente a cuatro lo que, en términos de tiempo, supone aproximadamente un segundo más.
Ni siquiera las armas más grandes y complejas, como la escopeta (que calcula la dispersión de las postas una a una) o la BFG-9000 (que cuenta con una fórmula especial para su enorme radio de efecto) tienen una diferencia suficiente como para que los jugadores con muy mala suerte resulten penalizados. Al final, DOOM sigue siendo DOOM: lo que determina si ganamos o acabamos convertidos en mondadientes de los demonios es la capacidad táctica, la velocidad y la buena gestión de los recursos.