
El ADN de Arkane
Inmersión completa en mundos creados con todo lujo de detalles.
Cosas que descubrir en cualquier callejón o sendero oculto. Elecciones que provocan un impacto real en el mundo que te rodea. Arkane ofrece posibilidades aparentemente infinitas en cada situación que se presente. La ambientación, los personajes, la historia y la mecánica pueden cambiar de un juego a otro, pero la sensación que provocan al jugarlos es siempre la misma.
El ADN de Arkane procede en parte del gusto por otro estudio parecido y también famoso por tener un estilo propio. “Los fundadores y socios originales de Arkane eran muy fans de los juegos de Looking Glass Studios”, afirma Harvey Smith, director creativo y de estudio en Arkane Austin. “Underworld, System Shock y Thief fueron juegos fundamentales para nosotros. Ahora compartimos unos principios creativos similares”. Entre estos principios se encuentran los sistemas de juego simulado, lo cual es una forma elegante de decir que “las cosas funcionan siempre de la misma manera”, y esto permite al jugador hacer predicciones, trazar planes y experimentar.
“Arkane está especializada en juegos en primera persona envolventes y de gran profundidad”, añade Dinga Bakaba, director de juego en Arkane Lyon. “Nuestros sistemas de juego simulado permiten ofrecer jugabilidad emergente y variedad de opciones para el jugador”.
Sin embargo, las mecánicas no bastan por sí solas para definir un juego de Arkane. “Nos esforzamos mucho para lograr que los elementos artísticos y creativos estén a la altura de las ambiciones del diseño y conformen un mundo cohesionado y totalmente articulado en el que puedan perderse los jugadores”, continúa Bakaba. “Por fantástico que pueda ser el mundo, resulta imprescindible que parezca real para mantener en el jugador la sensación de inmersión”.

Por esa razón, la creación de mundos y la jugabilidad emergente se combinan de un modo tan mágico en los títulos de Arkane. “Estamos creando juegos basados en historias que no se recorren en un solo sentido y en los que no hay una única solución para cada problema u obstáculo que presentamos, sino que permiten al jugador improvisar. Nuestros juegos están ambientados en mundos con una gran riqueza narrativa, y hacemos de la propia ambientación un personaje en sí misma, al tiempo que mezclamos lo familiar con lo desconocido”.
Tanto si se están explorando los relucientes pasillos de estilo art déco de la estación espacial Talos I en Prey, como si son las caóticas y coloridas calles de la isla de Blackreef en nuestro próximo título, DEATHLOOP, uno siempre siente que pertenece a ese mundo en concreto. Y eso es un elemento fundamental de la experiencia Arkane. Forma parte del ADN del estudio, y ese ADN es lo que convierte a Arkane... bueno, en Arkane.

Estudios hermanos
En 2006, el fundador de Arkane Studios, Raphaël Colantonio, decidió que había llegado el momento de crecer. Se trasladó de Lyon a Austin, Texas, y abrió una sede de Arkane en Estados Unidos. Poco después se unió al equipo Harvey Smith (que actualmente dirige el estudio de Austin) y comenzaron a trabajar en Dishonored. Ahora, en 2020, Arkane Lyon y Arkane Austin son dos estudios distintos con objetivos y valores en común. Ambos trabajan en diferentes proyectos, pero las bases fundamentales del desarrollo de Arkane están claramente presentes en las obras de los dos.

“Lyon y Austin comparten la misma filosofía de diseño y la sensibilidad artística que surgieron en los comienzos”, afirma Bakaba. “Sin embargo, al trabajar en juegos distintos, damos diferentes respuestas a las preguntas que van surgiendo durante el desarrollo. Y lo más importante: un juego es el resultado del esfuerzo colectivo de muchas personas con talento y, por supuesto, los gustos y las preferencias culturales personales se notan en lo que hacemos”.
“Ambos estudios, Austin y Lyon, aplican los principios creativos de Arkane de formas algo diferentes, y a veces incluso articulan estos principios de distinta forma”, coincide Smith. “Pero, por ese motivo, cada juego que hacemos permite expresarlos de una forma distinta. Siempre estamos trabajando en algo nuevo que combine el shooter en primera persona y los juegos de rol con nuestro estilo inmersivo característico, pero eso puede hacerse de muchas formas. Lo que no queremos hacer ni en Arkane Austin ni en Arkane Lyon es crear dogmáticamente el mismo juego una y otra vez. Siempre estamos diversificando, experimentando, escuchando a los jugadores y pidiéndoles que compartan la experiencia con nosotros. Lo que nos importa es la evolución”.

Con la vista puesta en el futuro
Y lo cierto es que Arkane está en constante evolución. Desde los comienzos, con Arx Fatalis, hasta el próximo juego, DEATHLOOP, el estilo y el tipo de juego han ido cambiando y reflejando cómo crecían y maduraban ambos estudios. Sin embargo, los valores fundamentales siguen siendo los mismos, aunque el estudio de Lyon y el de Austin tengan ambos la vista puesta en el futuro.
“¡Lo adaptamos todo!”, exclama Sebastien Mitton, director artístico de Arkane Lyon. “¡Mejor, más grande, más fuerte! Los tiempos cambian, y queremos cambiar con ellos. Pero nunca perdemos de vista el corazón de nuestros juegos, aquello que los convierte en juegos de Arkane. Eso es lo que se nos da bien, y es lo que realmente nos encanta. Creo que tenemos muchas ideas que explorar en futuros títulos para seguir entusiasmando a los jugadores”.
Y hablando del futuro...
“Por encima de todo, queremos que nuestros juegos sean espacios con los que familiarizarse, no solo lugares que recorrer”, añade Bakaba. “Lo mejor de nuestros juegos sale a la luz cuando el jugador es capaz de dominar los espacios, las herramientas y las reglas de la simulación para crear soluciones únicas e impredecibles para los desafíos que se presentan. En cierto modo, DEATHLOOP es un experimento muy alocado que nos ha permitido ver desde un nuevo punto de vista lo diversa que puede ser la expresión de nuestra experiencia en simulación inmersiva”.