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DOOM® Eternal

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27 de noviembre de 2019

Un cuerpo DOOM (parte 5A) – Matar cacos y contar calorías

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*Las superescopetas y las motosierras están muy bien, pero la herramienta más precisa y eficaz para destruir demonios es el propio DOOM Slayer.

Aunque (afortunadamente) no nos vemos en la necesidad de descuartizar demonios a mano, podemos analizar científicamente el físico formidable de nuestro protagonista y aplicarlo a nuestro propio cuerpo. ¡Bienvenidos a Un cuerpo DOOM!*

Ah, la caloría. Un término de termodinámica que aparece con sorprendente frecuencia en las webs sobre bienestar y la información de los refrescos. Pero ¿qué es exactamente? En esta edición de Un cuerpo DOOM, nos apartamos momentáneamente del análisis de los grupos musculares para investigar el combustible que impulsa la maquinaria del DOOM Slayer (más allá de su inagotable odio hacia los demonios).

La caloría es una unidad de energía: más concretamente, la cantidad de calor que hace falta para aumentar un grado Celsius la temperatura de un gramo de agua. La mayoría de los alimentos expresan su contenido energético en kilocalorías, una unidad de medida que equivale a la cantidad de energía necesaria para aumentar un grado la temperatura de un kilogramo de agua.

En términos generales, la energía que se genera cuando el cuerpo humano quema calorías es lo que nos permite movernos. Cuanto más se mueve un cuerpo, más calorías necesita.

Y el cuerpo del Slayer se mueve mucho.

Arde en el infierno

No es solo que el Slayer sea una de esas personas que no andan si pueden correr. Es que literalmente recorre kilómetros a toda velocidad sin dejar de saltar, agacharse, hacer cabriolas, trepar y, claro está, destrozar y desgarrar, y encima con todo el peso de una armadura completa, su arsenal y demás. Vamos, que quema una barbaridad de calorías.

¿Cuánto hay que comer para cubrir las necesidades energéticas del DOOM Slayer? A modo de referencia, podemos tomar el caso de Brian Shaw, cuádruple ganador de la competición World’s Strongest Man (“El hombre más fuerte del mundo”). Para mantener su exigente régimen de entrenamiento (y su gigantesca musculatura), Shaw llega a engullir más de 12 000 kcal en un solo día. El nadador Michael Phelps también se hizo famoso por una ingesta similar de calorías mientras se preparaba para los Juegos Olímpicos de Pekín (2008).

Esto es importante recalcarlo: semejante cantidad de calorías es entre cuatro y seis veces la que recomiendan la mayoría de las organizaciones nacionales de salud. De modo que, salvo que queráis presentaros a un concurso de fortachones o estéis entrenando para los Juegos Olímpicos, os recomendamos encarecidamente que no hagáis como ellos (en serio, podríais causaros graves daños internos, o incluso morir).

A partir de ahí, podemos decir que un cuerpo humano normal no podría tolerar un suministro de calorías equivalente al del DOOM Slayer: el mencionado kilo de agua se evaporaría al instante. Pero esto no quiere decir que no podamos hacer nada con la alimentación. En nuestro próximo episodio hablaremos de las opciones alimenticias (en sus debidas proporciones) que pueden acompañar a un régimen de ejercicios necesario para obtener un cuerpo DOOM.

AVISO LEGAL: consultad siempre a un médico antes de introducir cambios en la dieta o realizar cualquier programa de ejercicios o actividad física intensa. Deteneos inmediatamente si sentís debilidad, mareo o dificultad para respirar mientras hacéis ejercicio. Presentamos esta serie con fines de entretenimiento, por lo que no equivale al asesoramiento de cualquier profesional de la salud. ZeniMax Media y sus asociados no se hacen responsables por cualquier daño que pueda resultar de intentar realizar los ejercicios que aparecen en este sitio web.

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Parker Wilhelm

Content Manager