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Arx Fatalis

Arx Fatalis
28 de mayo de 2020

Arx Fatalis: el nacimiento de una dinastía

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Arx Fatalis

En 2002, un flamante RPJ (juego de rol) llegó a PC.

Se inspiraba en populares juegos de los 90, como el RPG en primera persona Ultima Underworld y la absorbente aventura System Shock, pero siguió su propio camino popularizando el concepto “simulación envolvente” y dándole un nuevo aire. Este juego no era otro que Arx Fatalis.

No pasa nada si no habíais oído antes ese nombre; no ha tenido la fama que alcanzaron algunos de sus predecesores, aunque su influencia se ha notado en todo el mundillo hasta nuestros días. Arx Fatalis marcó el inicio de la larga y comentada historia de Arkane Studios y condujo a juegos de los que segurísimo que habéis oído hablar: Dishonored y Prey.

Influencias

Raphaël Colantonio, fundador de Arkane, lo tiene muy claro. Desde la adolescencia, le han atraído enormemente los juegos complicados y absorbentes que no solo presentaban historias, sino mundos enteros con sistemas complejos que funcionaban sin la intervención del jugador. Había algo en la complejidad e inmersión que proporcionaban las sagas de Ultima, System Shock y, en especial, la de Ultima Underworld, que le dejó marca. “Me llegó muy hondo”, afirma, “aquí, en el pecho”.

“Tiene que ver con la cantidad de posibilidades”, continúa, “de un mundo que existe sin el jugador... Hace que parezca muy auténtico cuando lo exploras. La gente tiene un horario, están haciendo sus cosas... Te sientes como si estuvieras interactuando con algo que de verdad reacciona a lo que intentas hacer”.

Por supuesto, Colantonio decidió que tenía que intentar contribuir a este rico género en expansión, de modo que, en 1999, fundó Arkane Studios. Su primer juego llegó tres años después: Arx Fatalis.

El juego

Arx Fatalis está ambientado en un mundo que ha sufrido una catástrofe solar; para resumir, parece que el sol se ha apagado. Debido a esto, las numerosas razas que pueblan el mundo se han refugiado bajo tierra, construyendo extensas ciudades en las aparentemente infinitas cavernas de la corteza del planeta. El personaje del jugador se despierta en prisión con amnesia (ni siquiera recuerda su nombre) y debe encontrar una forma de huir, sobrevivir y enfrentarse a la perversa fuerza empeñada en destruir esta frágil civilización... y descubrir su propio destino en el proceso.

Es una gran historia, pero es aún más atractivo el rico entorno en el que el jugador se desenvuelve. Al igual que en los juegos que inspiraron a Colantonio, el jugador puede interactuar con el mundo de formas increíblemente profundas y complejas, mientras que este sigue su curso, esté el jugador presente o no. Además, la estructura física del entorno es creíble, enrevesada y fluida; cuenta con espacios enormes que se entrelazan y se conectan de maneras que habrían sido imposibles unos años antes. Y la historia también es muy fluida: en lugar de estar dividida en misiones sueltas, algo que era la norma por aquel entonces, se le ofrecen al jugador varias tareas que puede abordar en cualquier orden, algunas incluso simultáneamente. Hoy en día no es ninguna novedad, pero en aquella época era, como poco, llamativo.

De modo que, para el público de principios de siglo, Arx Fatalis suponía un título novedoso y atractivo. La crítica fue casi unánime: el juego subiría a lo más alto de las listas de los mejores de 2002, sobre todo en la categoría de rol. Fue uno de los predilectos de la prensa especializada.

Acogida

Pero ¿y las ventas? Pues el juego fue recibido casi con la misma frialdad que la de la superficie del mundo sin sol de la historia.

Colantonio tiene algunas teorías de por qué hubo tanta disparidad entre la crítica y el mercado, y todo se reduce a la naturaleza del género “simulación envolvente” que Arkane estaba intentando conseguir, un género que en 2002 no era muy conocido para muchos jugadores. “Ante todo, creo que era un producto difícil de vender en aquella época”, afirma. “Era complicado explicar qué era y por qué molaba tanto”. Como indica Colantonio, con una captura de pantalla no se consigue nada, porque parece cualquier otro shooter o juego de rol en primera persona. Tampoco ayuda dar ejemplos de los sistemas más básicos, como que tires una piedra y que el ruido atraiga a alguien. “Son cosas que no garantizan una compra”, asegura. “Para entender el juego hay que jugarlo”.

Conseguir que la gente pruebe un juego de simulación envolvente puede ser también un escollo. “Están entre dos tierras”, dice Colantonio. “Si te gustan mucho los juegos de rol, te parecerán muy sencillos. Si te va la acción, no te van a dar la suficiente”. De modo que, incluso los jugadores que hacen el esfuerzo de probar un juego de este tipo pueden descubrir que no es lo que esperaban.

Y por si fuera poco: “Son juegos difíciles de construir”, afirma. “No es trivial conseguir algo que ofrezca muchas posibilidades y que quede tan pulido como un juego lineal que te lleva de la mano por una experiencia que los diseñadores han elegido por ti. Lo que nosotros queremos es que cada uno tenga una experiencia única”.

Estos obstáculos no impidieron que Arx Fatalis se convirtiera en uno de los favoritos de la crítica y un clásico inmediato. La libertad y la complejidad que proporciona el juego crearon una experiencia sin parangón; además, abrió la puerta a los títulos de simulación envolvente que estaban por llegar. Dado que no consiguió suficiente público para crear una secuela, el estudio estuvo una época desarrollando juegos para otras franquicias, sin dejar de imaginar nuevos mundos e ideas en la trastienda.

Legado

No obstante, Arkane no se rindió. A pesar de la dificultad que supone desarrollar este tipo de juegos y de los retos que planteaba el mercado, Arkane no renunció a sus sueños, ni emprendió proyectos que pusieran en entredicho sus valores más esenciales, por muy populares que aquellos fueran. “No queríamos perder nuestra pasión”, explica Colantonio, “y que esto se convirtiera en un simple trabajo. Los juegos de simulación envolvente son los que nos gustan; a veces funcionan y a veces no, pero conseguiríamos que salieran adelante”.

En otras palabras: Arkane siguió siendo Arkane. Y por fin, en 2012, una década después de la publicación de Arx Fatalis, esa determinación inquebrantable dio su fruto... Y vaya si lo dio. El juego fue Dishonored, que supuso el arranque de una de las sagas más populares del género y consiguió que los títulos de simulación envolvente llegaran al gran público. Su éxito justificó las adversidades anteriores. Es cierto que este tipo de juegos no era aún tan popular como los shooters en primera persona. “Pero conseguimos que un género de nicho se convirtiera en algo mucho más conocido”, afirma Colantonio. “Dishonored es, sin duda, uno de los mayores juegos de simulación envolvente en términos de ventas y fama entre el público. Esto se debe a que, si sigues haciendo lo que sabes hacer, vas mejorando y no pierdes la pasión, y eso es lo más importante. ¿Cómo se puede alcanzar el éxito sin pasión?”.

Tras Dishonored, vinieron Dishonored 2, Dishonored: La muerte del Forastero y Prey, además de innovadores complementos para ambas sagas. Todos estos juegos comparten un linaje directo con Arx Fatalis y sus predecesores en el alba de los juegos para PC. Todos cuentan con una increíble profundidad, una gran complejidad en cuanto a ambientación e historia y un nivel de detalle escandaloso, y se centran en conseguir que el jugador guíe la historia en un mundo que existe con independencia de lo que ocurra en pantalla. Esos elementos se combinan en una experiencia que es puro Arkane.

Echando la vista atrás, Colantonio, que dejó el estudio en 2017 para dedicarse a proyectos más pequeños, apenas puede creerse que todo empezara con un proyecto tan poco apreciado de principios de siglo. Y resulta aún más increíble que Arx Fatalis siga formando parte del imaginario colectivo. “Ojalá mi yo de 29 años hubiera podido ver el futuro 20 años después; la gente todavía habla del juego”, dice. “¡Y lo siguen comprando! Me parece alucinante. También querría que mi yo de 32 años, después de publicar Arx, supiera que todo valdrá la pena”.

Si queréis disfrutar de los inicios de Arkane, estáis a tiempo. Por tiempo limitado, podréis haceros con Arx Fatalis gratis a través de la aplicación de Bethesda.net, si os unís a la exclusiva comunidad Arkane Outsiders y os apuntáis a la lista de correo. Más información, en el artículo de bienvenida a Arkane 20.

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Joe Rybicki

Contributor