
DOOM® Eternal
Los 5 mejores objetos de DOOM. N.º 1: el Berserker
DOOM® Eternal
Desde sus primeros tiempos, a DOOM siempre le ha gustado ir un paso más allá.
Sí, tenía un arsenal de armas increíbles, un elenco de horribles monstruos y la velocidad suficiente para unir ambas cosas de una manera increíblemente divertida, pero ¿y si a todo esto le sumáramos aún más?
La posibilidad de ser más rápidos. Más fuertes. Más brutales Pues eso es precisamente lo que ofrecían los objetos, y estos son cinco de nuestros favoritos.
1. Berserker
Al igual que la invisibilidad, el Berserker es un potenciador que lleva en la saga DOOM desde el primer día. En esencia, su funcionamiento se ha mantenido igual desde el principio:
- Paso 1: se te tiñe la visión de rojo.
- Paso 2: sacas los puños (la única arma que necesitas a partir de ahí).
- Paso 3: destrozas y desgarras hasta acabar el trabajo.
Las primeras versiones del Berserker multiplicaban por 10 el daño cuerpo a cuerpo, cosa que no estaba nada mal. Pero DOOM (2016) incorporó un nuevo ingrediente al guiso: las ejecuciones.
En este juego, cuando tienes el potenciador Berserker activo, las ejecuciones son instantáneas, lo que te permite abrirte paso entre las hordas enemigas a base de puro destrozo y desgarro durante 30 segundos gloriosos. Pero además, si el Slayer lo combina con las runas y mejoras del traje de pretor adecuadas, podrá realizar esta exhibición de destreza pugilística durante más tiempo, desde más lejos o, sencillamente, a mayor velocidad.
No cuesta entender que los demonios teman al Slayer, después de ver cómo pulveriza (literalmente) sus filas en cuestión de segundos, sin usar más que las manos desnudas... Aunque esto presupone que alguno sobreviva para contarlo, cosa que no está nada clara. El potenciador Berserker es rápido, brutal, sangriento y, sobre todo, divertidísimo. Es decir, como DOOM.