eso-summerset-guide-1920.jpgThe Elder Scrolls Online box art, featuring the Breton, Elven, and Nord heroes, standing on weathered steps on a grassy hill.

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18 de mayo de 2018

The Elder Scrolls Online - Guía del viajero de las islas de Estivalia

The Elder Scrolls Online box art, featuring the Breton, Elven, and Nord heroes, standing on weathered steps on a grassy hill.

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Ah, las islas de Estivalia.

Este archipiélago, exuberante y de clima templado, con aguas de un azul cristalino y vistas asombrosas, ha sido durante mucho tiempo el destino preferido de los viajeros de Tamriel con más gusto. El problema reside en que, de las tres islas principales, en realidad solo Auridon acepta viajeros. La isla de Estivalia, que da nombre al archipiélago, ha estado prohibida por mandato para casi todos salvo los altos elfos, para los que es su hogar ancestral. (Y en cuanto a Artaeum, la tercera isla, pues bien... digamos que no podéis llegar a ella desde aquí).

Afortunadamente para vosotros, viajeros, esto va a cambiar, ya que en Summerset, el nuevo capítulo de The Elder Scrolls Online, la reina Ayrenn del Dominio de Aldmer ha ordenado por fin la apertura de las fronteras de Estivalia. Por primera vez desde 1994 en The Elder Scrolls: Arena, podréis explorar esta isla enorme y fascinante. Esto es lo que podéis esperar encontrar en esta isla de fábula.

Lugares de interés

La joya de Estivalia es su capital, Alinor. Esta ciudad majestuosa, en continuo crecimiento y con varios niveles, descansa en la costa oeste de Estivalia y alberga el Palacio Real, hogar de la reina regente Alwinarwe, la prima de Ayrenn, que gobierna la isla en su lugar. Con su arquitectura de cuento de hadas y sus preciosas vistas, Alinor es un destino de lo más memorable.

En la otra costa de la isla está la ciudad de Shimmerene. Aunque su arquitectura es igual de majestuosa, en cierto modo Shimmerene es una versión mucho más pequeña de Alinor. Su trazado permite a los viajeros ascender por sus empinadas calles hasta llegar al Monasterio de la Serena Armonía, desde el que se puede contemplar el resto de la ciudad. Más abajo, se pueden divisar los muelles de Shimmerene, un testimonio del origen mercante de la ciudad.

Por último, Lillandril se encuentra en la costa noroeste. Se trata de un lugar de aprendizaje, hogar del Colegio de los Sapiarcas, en donde se adiestran poderosos magos para mantener y proteger la cercana Torre de Cristal, lugar de reunión de los sabios y foco místico de estas islas idílicas.

Puede que los viajeros que han estudiado la historia de los altmer se pregunten por qué las ciudades de Nubelia y Solaria no se incluyen en la lista anterior. Lamentablemente, ambas han sido asediadas por fuerzas infames y, por lo tanto, no se recomienda a nadie visitarlas, excepto a los viajeros más temerarios y mejor equipados.

Por supuesto, esta no es una lista de destinos completa; Estivalia está repleta de cosas que ver y hacer fuera de las ciudades. Por ejemplo, la Academia de la Iluminación, una universidad de la magia cerca de Lillandril, o Sil-Var-Woad, un pintoresco zoológico en la costa sudeste que alberga toda clase de extrañas criaturas. Si lo que queréis es relajaros, ¿por qué no viajar a Rellenthil y disfrutar de una actuación de la genial pero misteriosa Casa de los ensueños? Y no os perdáis la fortaleza baluarte del Torreón de Cey-Tarn ni la isla tropical de Wasten Coraldale. En conjunto, Estivalia y las islas que la rodean comprenden un área mayor que toda la isla de Vvardenfell, así que el viajero encontrará mucho que hacer y ver en estos lugares nuevos.

Para terminar, una nota sobre Artaeum. La tercera isla en tamaño de las islas de Estivalia es el hogar de la Orden Psijic, un grupo de usuarios de la magia de un enorme poder, capaces de controlar, hasta cierto punto, el mismísimo tiempo. Para asegurar que este poder permanezca en manos responsables, la Orden ha trasladado toda la isla de Artaeum fuera de Tamriel. (O quizás fuera del tiempo. O de la vista, los informes varían). Basta decir que es improbable que el viajero habitual tenga la oportunidad de ver sus pastorales praderas, sus ruinas ancestrales y la mística torre Ceporah. Si recibieseis una invitación a esta isla secreta, consideraos muy, muy afortunados.

Fauna nativa

Aunque muchas de las plantas y criaturas de Estivalia les resultarán familiares a aquellos que hayan visitado la cercana Auridon, la isla alberga varias especies de animales que rara vez son vistas fuera de sus orillas (si es que llegan a verse alguna vez). Por ejemplo, el majestuoso grifo, que a primera vista parece una mezcla de león y águila. En raras ocasiones, estas criaturas han sido domadas por altos elfos lo suficientemente habilidosos y valientes, pero pobre del viajero o forastero que se tope con uno en la espesura.

También merece la pena mencionar a los hermosos y mortíferos indriks. Estas criaturas parecidas a ciervos poseen un único cuerno entre complejas osamentas. Los indriks son temiblemente inteligentes y de hecho son capaces de usar la magia para teletransportarse fuera de peligro o sacar ventaja a cualquiera que perciban como una amenaza.

Aquellos de vosotros más inclinados por la herpetología, no os perdáis la salamandra gigante. Estos anfibios de colores preciosos pueden canalizar la energía elemental, liberándola en forma de ola de fuerza contra los atacantes. Los viajeros harán bien en observar estas criaturas desde una distancia segura.

De hecho, ese consejo es aplicable a la mayoría de las especies más grandes de Estivalia, desde la víbora de arrecife, con una longitud alarmante, a las arañas gigantes que pueblan los espacios menos… “encantadores” de la isla. Afortunadamente, Estivalia también posee numerosas especies menos peligrosas, como el adorable mapache de Alinor, la gacela o el cangrejo de coral de brillantes colores.

Personajes notables

Por supuesto, la isla también contiene muchas criaturas importantes de la variedad más inteligente, es decir, personas. Ya hemos mencionado antes a la reina regente Alwinarwe, la mano y voz de su prima en Estivalia, mientras que la corte de la reina Ayrenn se encuentra en Raíz de Elden. Se puede encontrar a su alteza en el Palacio Real, presidiendo la ciudad de Alinor. Aseguraos de reservar algo de tiempo para disfrutar de la espectacular vista.

En Shimmerene, puede que los viajeros sientan la tentación de presentar sus respetos a la noble dama Avinisse, que gobierna la ciudad. Sin embargo, no es recomendable; se dice que no está muy de acuerdo con la reina respecto a la decisión de abrir las fronteras de Estivalia. Con la ayuda de Aldarch Tilcalar, jefe del Monasterio de la Serena Armonía, la noble dama ha establecido un riguroso proceso de revisión para los recién llegados a la isla. Es mejor evitar líos.

Afortunadamente, los viajeros inteligentes pueden recurrir a un experto para que los ayude a surcar las complejidades de estos campos de minas de la política. El famoso khajiita Razum-dar, conocido como el Ojo de la reina, ha sido visto por toda la isla, aparentemente supervisando el cumplimiento de la orden de la reina. Claro que uno no puede asumir que tendrá tiempo para todos los viajeros, pero aquellos cuyos objetivos coincidan con los de la reina (y, por supuesto, aquellos que tengan una relación anterior con el astuto khajiita) podrían descubrir que Razum-dar está dispuesto a ayudarlos.

En los casos excepcionalmente raros en los que os encontréis en Artaeum, haríais bien en buscar al Maestro de ritos Iachesis. El líder de la Orden Psijic es uno de los magos más viejos y poderosos de la historia, lo que ya es decir mucho. Si os encontraseis en su augusta compañía, aseguraos de mostrar el debido respeto.

Naturalmente, una isla con tanta riqueza histórica alberga muchos más personajes interesantes de los que sería posible enumerar, pero no vamos a olvidarnos de unos personajes especialmente importantes: vosotros, viajeros. Vuestra visita a esta isla protegida desde hace mucho tiempo no es nada menos que histórica. Sin duda, junto a vuestros compañeros viajeros, encontraréis muchas cosas para manteneros ocupados durante vuestra visita, y seguramente querréis ampliar vuestra estancia. Y aunque no hay duda de que el flujo de nuevos visitantes causará cierto revuelo, no deberíais tener ningún problema.

Pero quizá sea buena idea llevar un par de gemas de alma, para estar seguros.

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Joe Rybicki

Contributor