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DOOM® Eternal

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29 de agosto de 2019

Un cuerpo DOOM (parte 4A) – Artillería pesada

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*Las superescopetas y las motosierras están muy bien, pero la herramienta más precisa y eficaz para destruir demonios es el propio DOOM Slayer.

Aunque (afortunadamente) no nos vemos en la necesidad de descuartizar demonios a mano, podemos analizar científicamente el físico formidable de nuestro protagonista y aplicarlo a nuestro propio cuerpo. ¡Bienvenidos a Un cuerpo DOOM!*

La nueva versión de la armadura de pretor que lleva el Slayer en DOOM Eternal incluye una importante mejora para los adeptos de la filosofía “sale el sol, saquemos la artillería”: ¡bíceps a la vista! No nos esperábamos que el Slayer enseñase chicha en DOOM Eternal, pero la verdad es que no nos ha sorprendido ni un pelo comprobar que sus brazos son tan voluminosos sin la armadura como con ella.

Seguro que la ausencia de mangas inspirará cierta nostalgia a los fans de los juegos clásicos de la saga, pero lo cierto es que los enormes bíceps del Slayer demuestran lo mucho que ha crecido en fuerza, rapidez y ferocidad desde los sucesos de DOOM (2016). Dicho esto, a efectos prácticos, ¿para qué sirven unos músculos como los que exhibe el Slayer en los brazos?

Para empezar, resulta que los bíceps, por sí solos, no garantizan un brazo fuerte. Para que estas extremidades funcionen a pleno rendimiento, también necesitamos unos tríceps potentes. “Tríceps y bíceps son músculos contrapuestos por su funcionalidad —afirma nuestro especialista en fitness Phil Durity—. Conforman un ejemplo perfecto de músculo agonista y músculo antagonista, lo que significa que, cuando flexionamos uno, el otro se relaja”.

La función principal del bíceps y el tríceps es doblar el brazo a la altura del codo —algo fundamental para levantar, por ejemplo, una BFG-9000 o a un asqueroso imp al que acabamos de agarrar del cuello— y facilitar al mismo tiempo la rotación del codo. Como podréis imaginar, el Slayer levanta mucho peso en su trabajo, así que podemos asumir que tiene unos tríceps muy trabajados y que estos bíceps que acaba de sacar a relucir no son meramente estéticos (problema que se puede presentar cuando no entrenamos por igual ambos grupos musculares).

¿Qué podemos hacer los simples mortales para desarrollar nuestra propia artillería pesada? Pues, para empezar, no perdernos la próxima edición de Un cuerpo DOOM, donde seguiremos hablando de los bíceps (¡y tríceps!) antidemonios del Slayer y propondremos rutinas de ejercicios para ellos.

AVISO LEGAL: consultad siempre a un médico antes de realizar cualquier programa de ejercicios o actividad física intensa. Deteneos inmediatamente si sentís debilidad, mareo o dificultad para respirar mientras hacéis ejercicio. Presentamos esta serie con fines de entretenimiento, por lo que no equivale al asesoramiento de cualquier profesional de la salud. ZeniMax Media y sus asociados no se hacen responsables por cualquier daño que pueda resultar de intentar realizar los ejercicios que aparecen en este sitio web.

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Parker Wilhelm

Content Manager