
Quake Champions
Para los fans y por los fans – La experiencia de la QuakeCon
Quake Champions
En Dallas hace un calor sofocante, pero en el interior del Hilton Anatole a nadie parece afectarle la temperatura que hace fuera.
Es el primer año que asisto a esta épica convención y os puedo asegurar que se ha convertido en mi evento favorito. En la que es su vigesimoprimera edición, la mayor LAN Party de Norteamérica es un sentido homenaje de todos los amantes de los videojuegos.
La QuakeCon no es solo para los fans, sino que también está hecha por los fans. Cada año, los voluntarios se reúnen para ayudar a montar todo el espectáculo. Organizan el cableado de la zona de ordenadores, preparan las salas de exhibición, gestionan el recinto y muchísimas cosas más. La verdad es que, sin ellos, este evento no se podría celebrar. Bethesda ha entrevistado a estos fans para hacer un documental que centra la atención en ellos y en todo lo que hacen cada año para garantizar que la QuakeCon sea impresionante en todos los sentidos.
Durante años he asistido a un buen número de convenciones —desde el E3 a las diversas PAX, pasando por la Comic-Con de San Diego—, pero la QuakeCon es totalmente distinta. Todas las personas con las que he hablado han sido increíblemente amables y se notaba que estaban encantadas de estar ahí. Sinceramente, no recuerdo haberme sentido tan bien acogida en ninguna otra convención.
El recinto vibraba de emoción y rivalidad mientras los fans participaban en concursos y probaban los juegos disponibles. La cola de la sección de realidad virtual siempre estaba a rebosar y la gente se marchaba diciendo cosas como: "He tenido que domesticar a Albóndiga" o "¡Sentía que tenía a la mente arácnida maestra justo encima!".
Mientras tanto, una multitud constante de jugadores entusiastas disfrutaba de The Elder Scrolls: Legends (que ya está disponible de manera gratuita) y DOOM. Algunos jugadores curtidos aprovechaban para alardear ante la multitud, mientras que otros intentaban probar cosas nuevas con el resto de asistentes.
En la QuakeCon siempre hay algo que hacer, desde mesas redondas y exhibiciones hasta espectáculos como Master Pancake Theater. Yo he pasado un buen rato junto al stand de Dallas Pets Alive (una de las organizaciones benéficas con las que Bethesda ha colaborado con motivo de la QuakeCon) para jugar con los perros que tenían en adopción. Sin embargo, la convención cobra nueva vida al llegar la medianoche. La zona de ordenadores está abierta las 24 horas y, desde las doce de la noche hasta las cuatro de la madrugada (o quizá más tarde; soy demasiado mayor para aguantar despierta hasta tan tarde), todo es una gran fiesta. Es ahí donde he podido hacerme una idea de la historia de este evento, gracias al flujo constante de charlas y bromas. Algunos de los presentes no habían faltado a su cita con la QuakeCon desde el año en que se inauguró, y muchos ya llevaban asistiendo toda una década.
La noche del sábado di una vuelta por la zona de ordenadores sobre las dos de la madrugada y, aunque algunos ya habían retirado sus ordenadores, aún podía verse el brillo de cientos de monitores. Cada vez que me detenía a examinar un equipo personalizado, su dueño me explicaba amablemente cómo lo había diseñado, cuántos años llevaba asistiendo a la convención y cuáles eran sus momentos favoritos del evento. Todos mis interlocutores se mostraron encantados de charlar con una novata como yo y de proporcionarme información privilegiada de la QuakeCon.
"Tienes que probar al capitán Bawlz."
"Me apunté al concurso de teclados sucios. Supongo que debería alegrarme de no haber ganado".
"Espera a ver Quake sin camiseta".
Para mí fue ha sido un honor pasar el fin de semana rodeada de esta maravillosa multitud de jugadores devotos y entusiastas. Sin duda, el año que viene regresaré. Os veo a todos en la QuakeCon 2017. Y hasta entonces, ¡paz, amor y cohetes!
Para conocer todas las novedades de la QuakeCon de este año, visitad: QuakeCon 2016 – Noticias y novedades